La vie parisienne
Todos somos El Narrador.
Incluso ahora yendo empastillada sigo siendo El Puto Narrador.
Mañana limpio la bañera y me entretengo haciendo jabón… os vais a reir de mis medidas para acabar con la crisis. Y luego le echaré la culpa al tío Chuck: “La ficción me volvió así, yo era una santa, y una persona muy normal, incluso saludaba a mis vecinos cuando no tenía el día asocial”.
¿La calle es nuestra? No. Ha de serlo. ¿Lo es tu casa, tu coche, tu pareja? Mear en la calle no está permitido como micciono en mi choza, cuyo alquiler pago religiosamente.
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| — | Borja Crespo |






